Historia de la Imprenta

Imprenta Montes viene realizando sus actividades desde el año 1910. En el año 2000 tuvimos la suerte de ser elegidos por Antonio Aranda Rascón para su Proyecto Fin de Carrera, titulado Estudio y Evolución de las Técnicas de Impresión en Málaga. Una Imprenta y su Historia.

Ahora ponemos a tu disposición el texto completo del proyecto en PDF para que te lo descargues (4.9 mb).

Si quieres saber más sobre la imprenta y su historia, te invitamos a seguir leyendo. Estos textos han sido obtenidos en Wikipedia, la enciclopedia libre, accesible y gratuita.

Aquí puedes leer el artítulo original de imprenta y aquí podrás leer la Historia de la imprenta.

Definición de Imprenta

La imprenta es un método de reproducción de textos e imágenes sobre papel o materiales similares, que consiste en aplicar una tinta, generalmente oleosa, sobre unas piezas metálicas, llamadas tipos, para transferirla a papel por presión.

La imprenta fue inventada por Johannes Gutenberg en Maguncia, Alemania, en 1450.

A finales del siglo XIX, se perfeccionó el proceso, gracias a la invención en 1885 de la linotipia, por Ottmar Mergenthaler.

Historia de la Imprenta

Entre los hechos que han causado grandes controversias a lo largo de los siglos es, sin duda, el inicio exacto de la aparición de la imprenta. Aunque hoy aún persisten antiguos ejemplares impresos donde se señala la firma del impresor, las fechas y los talleres que permiten visualizar y dar seguimiento a la trayectoria tipográfica; todavía no se tienen datos precisos para trazar el cuadro general de la invención de la imprenta.

Pero, como en todo avance importante, muchas personas y sus poblaciones pretendieron ser cuna de este maravilloso arte. Aunque las opiniones apuntan a que el alemán Gutenberg, por las ideas que tenía y la iniciativa de unirse a un equipo de impresores lo apoyan como el inventor de la tipografía. Existe documentación subsecuente que le atribuye la invención aunque, curiosamente, no consta el nombre de Gutenberg en ningún impreso conocido.

Ante la controvertida historia aparecieron a disputar la gloria del llamado "Padre de la Imprenta" los nombres del alemán Mentelin, impresor de Estrasburgo (1458-1478); el italiano Pánfilo Castaldi, médico y después tipógrafo en 1470 y Lorenzo de Coster, de Haarlem, Holanda (1370-1430.) Cada uno tiene un monumento en sus respectivas localidades, sin embargo, perdieron el pleito definitivamente los partidarios de Mentelin y Castaldi, pero en Holanda y los Países Bajos persiste la idea en favor de su paisano, el llamado "Sacristán de Haarlem", a quien una leyenda supone víctima de infidelidad por haberle robado tipos de imprenta móviles un dependiente llamado Juan, fugándose luego a su patria donde divulgaría el secreto del nuevo arte de imprimir libros. ¿Ese tal Juan sería... Gutenberg? O,... ¿quién sería?

Pero entre todo este mar de confusión aparece la más pura, clara y exacta noticia de la invención de la imprenta por Gutenberg y sus colegas; hállase en una edición que data del año 1502 de un tal Tito Livio en Maguncia, Alemania, impresa por Juan Schoeffer (hijo de Pedro), sucesor de la imprenta que en el pasado le perteneció a Gutenberg y dice:

Este libro ha sido impreso en Maguncia, ciudad donde el arte admirable de la tipografía fue inventado en 1450 por el ingenioso Juan Gutenberg y luego perfeccionado á costa y por obra de Juan Fust y de Pedro Schoeffer... etc.

Este arte tipográfico es, en esencia, sencillo y práctico a diferencia las placas ya utilizadas siglos atrás en el Oriente. El nombre de Tipografía deriva del hecho de escribir con tipos metálicos móviles. Para imprimir un libro completo se tiene que planear y diseñar cada uno de los detalles, desde la forma general del resultado final hasta todas y cada una de las letras que formarán los textos. En el arte tradicional cada letra se esculpía en un punzón metálico de hierro los perfiles de las letras. Con ese punzón se hería un placa de cobre donde quedaba estampada en bajorrelieve la forma de la letra, después se hacia un cajoncito de metal colocando de fondo la matriz impresa de cobre y se vaciaba plomo fundido que llenaba el hueco de la caja y el perfil de la letra. Una vez enfriado y sólido se liberaba del molde al plomo y se tenía un estupendo tipo de la letra... Y así sucesivamente con cada una de las letras y símbolos requeridos.

Una vez que se tenían suficientes tipos de diversos tamaños y variedades de letras se colocaban en placas especiales formando palabras, renglones y páginas enteras de forma inversa, como reflejadas en un espejo, que una vez pasados por la tinta y luego de planchar un pliego de buen papel, quedaban impresas las letras listas para ser leídas y ser colocadas en la formación del libro completo.

Para este arte tipográfico es fácil, una vez que se haya terminado de imprimir un libro, deshacer la formación de tipos para tenerlos sueltos individualmente y formar nuevos textos usando los tipos de plomo para nuevas ediciones.

Con esta nueva técnica alemana del siglo xv les permitió al equipo de Gutenberg crear libros con su imprenta de una forma vertiginosa a diferencia de los libros que se debían escribir y copiar a mano durante los siglos anteriores. Pero como todo inventor celoso mantuvieron en secreto el invento, claro, pudiendo sacar una buena ventaja del artefacto de tipografía. Mientras que a un monje le llevaba un buen de meses copiar e ilustrar con pintura un extenso libro, los impresores podían tener hasta cien o más ejemplares, si hacían un esfuerzo, en el tiempo en el que el pobre monje o copista de algún otro lugar le tomaba concluir una sola copia.

Y con esta nueva y tentadora idea, y sin que nadie sospechara del invento, durante un par de décadas, Gutenberg y sus aliados viajaban a Francia a vender sus impresiones tipográficas haciéndolas pasar como manuscritos ante las abadías y cortes reales obteniendo muy jugosas ganancias.

Después de que murió uno de los dueños del local de la imprenta hubo un pleito entre los herederos y los talleristas por la posesión de la imprenta donde refinaron el arte de la tipografía. Gutenberg quiso rescatar su técnica pidiendo prestamos aquí y allá, pero al final de todo salió perdiendo y mejor optó por crear su propia imprenta y seguir con el exitoso trabajo.

Gutenberg, en su labor de impresor, creó su famoso incunable Catholicon, de Juan Balbu de Janna. Pocos años después, imprimió hojas por ambas caras y calendarios para el año 1448. Además junto a su amigo Fust editaron algunos libritos y bulas de indulgencia y, en particular, aquel monumento de la imprenta primitiva, la Biblia de las 42 líneas, en dos tomos de doble folio, de 324 y 319 páginas respectivamente, dejando espacios en blanco para después pintar a mano las letras capitulares, las alegorías y viñetas que ilustrarían coloridamente a cada una de las páginas de la Biblia.

En las declaraciones de varios testigos de la época resulta que, mientras en apariencia fabricaba espejos (Spielmacher), Gutenberg servíase de todos los instrumentos, materiales y herramientas necesarios para la secreta imprenta: plomo, prensas, crisoles, etc., con el supuesto pretexto de fabricar con planchas xilográficas de madera unos pequeños devocionarios latinos de título Speculum que eran fabricados en Holanda y Alemania con los títulos de Speculum, Speculum humanae salvationis, Speculum vitae humanae, Speculum salutis, etc. Pero como la gente sospecha hasta de sí misma, algunos declararon que, con el pretexto de imprimir espejos, "Gutenberg, durante cerca de tres años, había ganado unos 100 florines en las cosas de la imprenta."

Años más tarde y hacia 1600 las situación social cambiaba en Alemania y una guerra civil hizo que en Maguncia, Alemania, los impresores salieran corriendo junto con la población para evitar caer dentro de la guerra. A los impresores les costó mucho guardar el secreto y los talleres de imprentas se esparcieron por toda Europa como fuego que come pólvora.

Así inició la más grande repercusión de la imprenta en la cultura de la humanidad. La palabra escrita ahora podía llegar a cualquier rincón, la gente tenía acceso a más libros y ya se preocupaban por enseñar a leer a sus hijos. Las ideas impresas cruzaban las fronteras y el arte de la tipografía fue el medio de difundir el arte de las ideas.

Libros, incunables, ediciones ilustradas con grabados de madera, el mejoramiento de las técnicas y materiales de imprenta llevaron durante cuatro siglos las palabras por todo el mundo. El arte tipográfico evolucionó y llego a crear obras maestras en la formación y estructuras de libros y ediciones especiales impresas. Actualmente las técnicas de impresión en calidad y volumen han mejorado de forma impresionante, algunas por medio de computadora olvidándose del arte tipográfico que muchos tipógrafos del mundo se resisten, con justa razón, a cambiar.

Pocos inventos han tenido gran influencia en el ser humano como la creación de la imprenta, ese antiguo arte que si va unido a una obra en labor del tipógrafo y a la obra escrita de un buen autor tendremos una obra de arte completa, lista a conmover en belleza literaria y estética tipográfica al lector, el fin primero y último de la imprenta.